viernes, 18 de diciembre de 2009

KAWAI CHIGETSU (1634-1718)

Kawai Chigetsu (1634-1718)

Kawai Chigetsu (1634-1718)

Una ráfaga de invierno
sin color para mostrar
sin hojas para rasgar.


Kawai Chigetsu (1634-1718) escribió estrofas unidas con su hijo, Otokuni uno de los estudiantes de Bashô. Así, a través de su hijo y nuera, Chigetsu pudo encontrarse con Bashô en 1689. Se dice que cuando ella era joven sirvió en la corte; después que su marido muriera se hizo monja y escribió bajo el nombre de Otsu.

SHIBA SONOME (1664-1726)

Shiba Sonome (1664-1726)

Shiba Sonome (1664-1726)

Hay alguna floración
que nadie ve
un roble interno en los bosques.


Shiba Sonome, tras la muerte de su marido, fue jueza de haikai y ganó la admiración de su maestro Bashô, es extraño que entrara a formar parte de sus alumnos ya que ella no tenia ningún lazo familiar, ya que por aquel tiempo la mujer que entraba en su circulo, estaba relacionada familiarmente con alguno de sus discípulos; así, Sonome entró por mérito propio.


UME SHUKISHI (SHUSHIKI) (1668-1725)

Ume Shukishi (Shushiki) (1668-1725)

Ume Shukishi (Shushiki) (1668-1725)

¡Cuidado, cuidado!
La contemplación del cerezo
te embriaga.




También conocida como Oaki u Ogawa Shushiki, fue estudiante de Kikaku, discípulo favorito de Bashô. Ella escribió el poema de arriba a la edad de 13 años durante la fiesta de la contemplación del cerezo en flor, en el Parque de Ueno, en Tokio.

Murió el día 15 de abril de 1725. En sus poemas, refleja un punto de vista del Budismo Mahâyâna que reconoce que el vacío (Nirvana) como el despertar a un mundo de verdad y color.

Despierta
De este sueño
Veré el violeta de los iris

KAGA NO CHIYO (1793-1775)

Kaga no Chiyo (1703-1775)

Chiyo-ni (1703-1775)

"cuco"
"cuco", toda la noche,
Y al fin, ¡La aurora!


Kaga no Chiyo

La poetisa de haiku, queriendo mejorar su arte, llamó a un famoso maestro de haiku que visitaba en aquellos días el pueblo donde vivía.
Ella ya gozaba de cierta reputación entre sus amigos como una excepcional escritora de haiku. Pero Chiyo no se sentía satisfecha con una fama meramente local. Es mas, lo que realmente le impulsó a contactar con el poeta viajero era una pregunta sobre su propia actividad creativa. Quería saber en que consistía un haiku genuino, un haiku que realmente mereciese ese nombre, un haiku de auténtica inspiración poética. El maestro le dio un tema para que compusiese un haiku. Era uno convencional; "el cuco" (cuclillo). Es este un pájaro muy querido de los poetas japoneses de haiku y waka. Una característica especial de este pájaro es que canta toda la noche mientras vuela, y por esa razón es muy difícil oírle o verle volar.

...

Chiyo intentó numerosos haiku sobre el tema dado por su maestro, pero el los rechazo todos sistemáticamente como meramente conceptuales y no fieles al sentimiento. No sabia ya que decir, o como expresarse mas genuinamente.
Una noche, se quedo largo tiempo absorta en estos pensamientos de tal forma que no se dio cuenta de que amanecía ya, y que las paredes de papel habían comenzado a iluminarse débilmente. Y entonces el siguiente haiku se formo en su mente:

Hototogisu,
Hototogisu tote,
Akenikeri!

"cuco"
cuco toda la noche,
Y al fin, ¡La aurora
!


Cuando se lo mostró al maestro, este lo aceptó de inmediato como uno de los mejores haiku escritos sobre el cuco. La razón era que el haiku comunicaba los auténticos sentimientos de su autora sobre el cuco y no había nada artificial o intelectualmente calculado en el. Es decir, no había un ego de parte de su autora que buscase su auto-glorificación. El haiku, como el Zen, aborrece el egoísmo en cualquiera de sus formas. El producto del arte debe estar libre de artificio o motivaciones de cualquier tipo. No debe existir ningún agente mediador entre la inspiración artística y la mente a la que llega. La inspiración es como la "música celestial" de Chuang-tzu (tien-lai). El artista debe prestar atención a la música celestial, no a la humana. Y cuando se tropiece con la inspiración, tiene que ser como un autómata sin interferencia humana. Dejemos que el Inconsciente se manifieste libremente, porque el Inconsciente es la zona donde los impulsos artísticos están a salvo del utilitarismo superficial de nuestras vidas. El Zen también habita ahí, y es por esto que el Zen puede ser de gran ayuda a todo tipo de artistas.

La larga meditación nocturna de Chiyo sobre el hototogisu le ayudo a abrir su Inconsciente. Lo que solía hacer antes de esta experiencia era pensar en el tema que emplearía luego al escribir un haiku. Es por ello que todos sus haiku estaban teñidos de una cierta artificialidad o astucia que nada tenían que ver con la poesía de forma estricta. Chiyo por primera vez se dio cuenta de que un haiku, en tanto en cuanto obra de creatividad poética, debía ser una expresión de sentimientos íntimos totalmente vacíos de ego."


Daisetz T. Suzuki, "Zen y Cultura Japonesa"

Chiyo-ni, es considerada como una de las mas grandes poetisas de haiku, comenzó escribiendo a la edad de siete años.
Tuvo dos grandes maestros del haiku, alumnos de Bashô.
En 1755, Chiyo-ni se hizo monja budista, y dejo estas palabras.

"Sin renunciar de este mundo, quisiera enseñar a mi corazón, que fluya noche y día, como el agua clara"

Selección de haiku: Kaga no Chiyo
El templo de Shokouji en Hakusan exhibe sus efectos personales.


ENOMOTO SEIFU-JO (SEIFU-NI), (1732-1815)

Enomoto Seifu-Jo (Seifu-ni ), (1732-1815)

Enomoto Seifu-Jo (Seifu-ni ), (1732-1815)

La quietud
fuera de la lluvia una mariposa
vaga en mi alcoba.

Enomoto Seifu-Jo fue alumna del poeta Shiro de la escuela de Issa

El bebe
mostrando una flor
abre su boca.

Al alba
a las lozanías habla
solamente una mujer.

El camino estrecho acaba
en un campo de puerros.

Todos duermen
no queda nada entre
la luna y yo.

¡Las caras de las muñecas!
Aunque nunca lo pensé
me he vuelto viejo.

Seifu-ni

OKO MICHIHIKO (1755-1818)

Oku Michihiko (1755-1818)

Oku Michihiko (1755-1818)

La luna, la nieve,
y ahora a través de la llovizna,
¡la luz de la mañana!

ABE MIDORIJO (1886-1980) S.XX.

Abe Midorijo (1886-1980)

Abe Midorijo (1886-1980)

Por las cañas marchitas
oscurecidas por las nubes
el agua duerme.

Mariposa de otoño
me dejaste sola
entre los montes.

Persiguiendo los restos
de un sueño--el cielo clarea
hace fresco.

Abrazo una piedra
quemada en un fuego
sueño de otoño.

El insecto sale
de la hibernación, cual infante
trabaja sus piernas.